Polluelo de cacatúa

Todos los animales (los humanos incluidos), antes de convertirnos en las preciosas criaturas que somos, pasamos por la irremediable etapa de ser bebés. Y algunos bebés son muy, muy escandalosos cuando quieren llamar la atención para que se les dé comida o se les satisfaga otra necesidad. Es el caso del pequeñín de hoy.

Antes de que su cuerpo se vista con un hermoso plumaje, puedes comprobar que las cacatúas ya hacen buen uso del sonido que pueden emitir y gritan lo mismito que los bebés humanos.

Por cierto, Stanley, que así se llama este polluelo de cacatúa, es feliz en la actualidad con su familia. Los gritos no son por nada traumático. 😉