Déjame salir, por todos los santos

Este gato familiar quiere darse un garbeo por esos mundos y se encuentra con la puerta cerrada. ¿Qué le queda? Protestar y pedir que le abran, claro.

La peculiaridad del vídeo es que lo han subido disminuyendo la velocidad, con lo que los agudos maullidos felinos quedan fieros y cavernosos. Da hasta miedo. 🙂