No insistirle al gato

Tomemos nota de este consejo. Y es que, si el gatito no está por la labor, puede darle rienda suelta al cabreo como en este caso.

Una humana insiste a la pequeña criatura con que le de la patita. Pero ocurre que el minino está harto de tanta petición y, claro, protesta con un mordisquito para ver si lo dejan en paz.

Me lo apunto aquí mismo: Si el gato pasa de mí, me voy con viento fresco.