Otra muestra de paciencia

Una vez más tenemos a un animal pequeñito poniendo a prueba la paciencia de uno grandote.

En este caso se trata del bebé carlino, que se empeña en perturbar la paz de un bulldog francés que anda la mar de concentrado royendo su hueso.

El pequeño… ¡no se rinde! ¡Quiere jugar también! Eso también es paciencia dentro de la cabezonería, ¿no?