El conejo y su plátano

¡Qué enorme placer! ¿Te imaginas? ¿Estar en los brazos de alguien que te quiere bien mientras que te comes un plátano?

Eso es lo que está haciendo este conejito mimado.

Si crees que por culpa de la velocidad con la que come y de esa postura puede atragantarse, tranquilo. El desenlace es muy pacífico.