general

La nutrición de la mascota

Desde el destete, primero la madre y luego el criador o el propietario de la camada, se han ocupado de la alimentación del animal. Ahora todo pasa por nuestras manos, en un momento crucial para el desarrollo corporal, esquelético y muscular del cachorrillo. La nutrición del animal es por tanto un problema delicado y de fundamental importancia.

Por esa razón es útil, antes de hablar de los diversos tipos de alimentos, cantidades, número de comidas, etc., examinar brevemente los principios nutritivos que los componen.

Distinguiremos 5 grupos diferentes de principios nutritivos:

Agua. El cuerpo, como la mayor parte de los alimentos húmedos, está compuesto principalmente de agua. Ésta es indispensable para la vida, hasta el punto que un animal sin comida puede vivir más de 30 días, pero sin agua, o deshidratado, muere en poquísimo tiempo.

Para evitar riesgos inútiles, debemos poner a disposición de nuestros animales, incluso de los gatos, que habitualmente beben poquísimo, agua “a voluntad”.

Carbohidratos. Los carbohidratos, o azúcares, constituyen la fuente calórica más inmediata obtenible de un alimento y la base orgánica para la termorregulación y para todas las actividades energéticas.

Sin estas sustancias el animal se cansa con facilidad, adelgaza y puede sufrir desfallecimientos y pequeños colapsos.

Proteínas. Las proteínas son moléculas nobles presentes especialmente en los músculos, en diversos tejidos, en las hormonas y enzimas. Sin ellas el animal joven no puede crecer de manera adecuada ni desarrollar bien los músculos.

Grasas. Las grasas constituyen un material de reserva disponible en los momentos de ayuno, frío intenso, necesidades metabólicas superiores a lo normal (embarazo, lactancia, estrés, enfermedad, fiebre, etcétera.)

Minerales y vitaminas. Estos componentes se encuentran en pequeñas cantidades en todos los organismos, animales y vegetales, así como en los alimentos. El esqueleto es una de las zonas más típicas de acumulación.

Consideraciones generales. Todas estas sustancias, cada una en su justa proporción, deben formar parte de la dieta a fin de que el organismo, sobre todo durante el crecimiento, tenga cubiertas sus necesidades principales.

Si el alimento carece de uno de estos componentes, intervienen entonces una serie de mecanismos bioquímicos que tienden a transformar o recuperar de alguna manera las sustancias necesarias. Sin embargo, sólo se pueden producir algunos intercambios: las proteínas se transforman en azúcares; estos en grasas; las grasas en azúcares. Ningún otro intercambio es posible.