¡Toma coletazo!

Tenemos en escena a dos amigos: un gato, que descansa en una especie de sofá para gatos y, cerca de él, el conejito de la casa, que está comenzando a hartarse de que el gato mueva tanto su cola.

¿Por qué? ¡Porque no deja de darle en las narices!

Sí, los conejos son animales muy pacíficos, pero éste está dando muestras de que la paciencia puede agotársele pronto.