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Los problemas del perro o gato anciano

A partir de los 9 años, el perro y el gato pueden considerarse ancianos. Con los progresos en el campo de la nutrición y de la salud animal, la edad media se ha alargado en la misma proporción que la del hombre. Por ello cada vez vemos más ejemplares de 17 a 20 años de edad.

Conviene saber, a grandes rasgos, cuáles son los principales problemas que pueden afectar a estos ejemplares, a fin de prevenirlos, retrasarlos o curarlos durante sus primeras manifestaciones.

Además de las patologías citadas, en el joven y en el adulto, se produce un debilitamiento general del organismo que, al envejecer, entorpece las principales actividades vitales.

Observando exteriormente a estos ejemplares, destacan ante todo tres factores: comportamiento más tranquilo, sosegado, menos dinámico; estado óseo y muscular menos tónico, con delgadez evidente y paso rígido; pelo de color blanco grisáceo, sobre todo en la cabeza, piel poco clástica y más rugosa.

El sistema nervioso, causante de los primeros síntomas se encuentra parcialmente bloqueado y funciona más despacio.

El aparente estado de delgadez o, por lo menos, la reducción de la masa muscular, está ligada a la disminución de la actividad física y a la aparición de dolores “óseos”, de tipo artrósico-degenerativo, que obligan al animal a moverse con más rigidez, con menos aplomo.

Aparte de estas impresiones generales, conviene tener bajo control los aparatos internos que con menos facilidad muestran una disfunción. Especialmente, los aparatos cardiocirculatorio, respiratorio y renal.

Esos tres sectores anatómicos, además de disfunciones propias que crean problemas “locales”, llegan a afectar más en general a todo el organismo y por tanto son potencialmente más peligrosas.

El mal funcionamiento del corazón crea trastornos circulatorios y de oxigenación que pueden afectar a la actividad cerebral (desfallecimientos), a la respiración (edema pulmonar) y a la filtración renal.

Un problema respiratorio obstaculiza, indirectamente, el funcionamiento cardíaco. Una insuficiencia renal impide la correcta filtración y depuración de la sangre, reteniendo sustancias tóxicas o nocivas y eliminando en cambio sustancias útiles o necesarias.