Haz que tu perro acuda a tu llamada

Haz que tu perro acuda a tu llamada

Lograr que tu perro acuda a tu llamada es una cuestión de educación y de adquisición de hábitos que podrás conseguir con un poco de constancia y entrenamiento.

Hay pocas cosas tan desesperantes como estar paseando al aire libre, llamar a tu perro y que éste no acuda. Muchos dueños se enfadan entonces y regañan al animal, que se queda desconcertado y asustado. Este tipo de actitudes lo único que consiguen es entorpecer la relación dueño-perro y sembrar el miedo en nuestra mascota, que precisamente necesita lo contrario: un ambiente confiable donde sentirse a gusto.

La mejor forma de educar a nuestro perro para que acuda a nuestra llamada es utilizar el refuerzo positivo; esto es, premiar la conducta que pretendemos establecer (en este caso, que acuda cuando le llamamos) y lograr así que la repita. Para empezar a enseñarle, elegiremos un lugar libre de estímulos distractores, un ambiente controlado donde poder centrar el juego educativo sin que nada nos pueda distraer.

Escoge una serie de premios con los que reforzarás su conducta. Unos trozos pequeños de salchicha te pueden servir. Es importante que sean pequeños para que no esté masticando durante más de 3 segundos y se distraiga así de la actividad.

Guarda los premios en un bolsillo, una riñonera o similar y colócate cerca del perro, de modo que te pueda ver y que le puedas premiar cuando se acerque. Pronuncia su nombre y, cuando se acerque, dale un premio. Repite este paso unas cuantas veces más.

Cuando el perro ya se acerque a ti en la posición anterior, prueba a llamarle añadiendo una orden. Puedes decirle “¡Ven!” y pronunciar, acto seguido, su nombre. Igual que antes, repetimos varias veces esta rutina.

Damos unos minutos de descanso al perro y seguimos con el ejercicio, esta vez dándonos la vuelta y avanzando un par de pasos cuando decimos “¡Ven!” y el nombre del perro. Repetimos varias veces, alejándonos cada vez un poquito más. Proseguiremos su educación con la ayuda de otra persona, que sujetará al perro mientras nosotros nos alejamos, le llamamos y le premiamos cuando acuda.

Cuando el perro haya asimilado este aprendizaje en el entorno controlado del hogar, ya estaremos preparados para salir a la calle y continuar con el adiestramiento. Elegiremos un lugar abierto y tranquilo donde podamos controlar visualmente al perro y trabajaremos la rutina de llamada-premio.

Poco a poco, el perro irá asimilando que el comportamiento que se premia y se debe repetir es el de acudir a la llamada de su dueño, y aprenderá que cuando su dueño pronuncia su nombre, la conducta correcta es la de atender a su llamada.