bañar al gato

Bañar al gato no es una misión imposible

Aunque los gatos son una de las mascotas más limpias que existen, hay ocasiones en las que se hace necesario darles un buen baño, para eliminar todas esas impurezas y malos olores, que su aseo diario no es capaz de suprimir.

Porque bañar a un gato, a pesar de todos los mitos y leyendas que hay al respecto, es algo que puede hacerse si se llevan a cabo una serie de pasos y se mantiene una actitud tranquila y sosegada.

Lo ideal, para que este proceso no se convierta en un espectáculo digno de un circo, es acostumbrar al gato desde una edad muy temprana, con el fin de que lo vea como algo natural y se estrese lo menos posible durante el baño.

¿Qué hago para que se acostumbre a ello?

Aprovecharse de la tierna edad de nuestro gatito para introducirle esta nueva rutina, como uno de tantos juegos que compartimos con él.

Para que no se asuste demasiado y podamos volver a repetir el baño cuando sea estrictamente necesario, hay que utilizar un lugar en el que pueda sentirse seguro, como el lavabo o algún pequeño recipiente, donde le sea posible asentar sus patitas sin problemas.

Una vez elegido el lugar en el que bañaremos al gatito, hay que hacer acopio de una pequeña cantidad de enseres, como por ejemplo: un champú adecuado a su pelo y edad, algunos juguetes resistentes al agua para mantenerle entretenido, una toalla absorbente, secador y un jarro o vaso, con el que le iremos echando el agua por su pequeña anatomía.

Es importante utilizar este último elemento, ya que si lo colocamos debajo del grifo es bastante probable que se ponga bastante alterado.

Con todo listo, es el momento de proceder a darle su primer baño, con mucha tranquilidad y delicadeza. Es así y puede ocurrir algo como lo que aparece en este vídeo. 😀

¿Qué hago si se pone nervioso? Si notas que no se acaba de sentir muy cómodo, lo mejor que puedes hacer es cogerle un pliegue de piel del cuello y levantarlo, tal y como haría su propia madre.