ladrido

Cómo evitar que tu perro ladre a los desconocidos

Que tu perro ladre a los desconocidos es un problema que puede resultar muy fácil de solucionar, o muy difícil. No existe término medio.

Es así porque, para evitar que tu perro ladre a los desconocidos, debes saber por qué les ladra. Y no todos los dueños son capaces de comprender qué motiva el ladrido de un perro.

Este artículo pretende darte una breve explicación de porqué puede ladrar tu perro a los desconocidos, y de cómo solucionarlo.

¿Por qué ladran los perros?

El ladrido del perro puede estar motivado por muchas causas.

Por lo general, se puede afirmar que se debe a estímulos que nosotros no captamos, al estrés, a la alegría, a la frustración, al aburrimiento, al miedo, al adiestramiento o a la herencia genética.

Que un perro ladre a un desconocido (cuando vamos paseando, por ejemplo), no se debe ni a los estímulos que no captamos nosotros, ni al aburrimiento, ni a la herencia genética, puesto que rara vez un desconocido genera un estímulo que nosotros no percibamos, ni supone algo aburrido para el perro.

En cuanto a la genética, tampoco tiene un papel destacable aquí, puesto que los perros que ladran por razones de herencia, lo hacen para dar el aviso a la manada de posibles amenazas, y, si estás junto a él en el paseo, no tiene sentido dar dicha alarma.

Sin embargo, sí es posible que tu perro ladre a los desconocidos por las siguientes causas:

(1) Por estrés. Es decir, porque no está desahogado o no ha liberado toda la energía que tiene.

(2) También puede ladrar de alegría, porque sea muy sociable incluso con los desconocidos y se ponga nervioso.

(3) La frustración también puede motivar el ladrido y, de hecho, es la opción más probable (quiere acercarse a oler a esa persona, y al no permitírselo, ladra).

(4) También el miedo puede provocar el ladrido, siendo una forma de decirle al desconocido que no se acerque.

(5) Por último, un adiestramiento inconsciente también puede propiciar el ladrido. Esto último sucede si, en alguna ocasión, tu perro ha ladrado a un desconocido y, para tranquilizarlo, le has acariciado o distraído con comida.

Para poder resolver el problema, debes saber qué es lo que propicia el ladrido de tu perro. Una vez hayas encontrado el motivo, podrás corregir el comportamiento.

Corrigiendo la conducta

(1) Si tu perro ladra porque está estresado, y los desconocidos se convierten en un elemento de “explosión” de esa energía, lo que debes hacer es trabajar más con tu perro.

Da paseos más largos o incluso corre con él, y realiza ejercicios de obediencia para que la mente de tu perro esté activa. Cánsalo física y mentalmente.

De esta forma, cuando se encuentre con desconocidos, no tratará de liberar su energía mediante el ladrido. Ya lo habrá hecho antes.

(2 y 3) Si es la alegría o la frustración lo que motiva su ladrido (lo cual podrás comprobar por el movimiento de su rabo en el primer caso, y por el lloriqueo en el segundo), trata de obtener la ayuda de tus amigos.

Al principio, tu perro les ladrará, pero lo que debes hacer es esperar hasta que deje de hacerlo.

Distráelo o espera a que se canse de ladrar, y, cuando pare, permítele acercarse a los desconocidos. De esta forma relacionará que, para conocer gente, debe estar en silencio.

(4) Si ladra por miedo, la mejor opción es llevar a tu perro a jugar a un sitio vallado no demasiado grande junto a otra persona con su perro; si son varias personas y varios perros, mejor.

Un perro con miedo puede ser peligroso, por eso es importante dejarlo sin correa jugando con el resto de los perros, y que nuestros amigos no hagan gestos bruscos, de forma que el perro tenga oportunidad de huir (un perro miedoso, si puede huir, no atacará).

Una vez vea que nuestros amigos no son una amenaza, y que el resto de perros se acercan a ellos sin miedo, poco a poco, se irá atreviendo a acercarse más.

Este proceso puede tardar días o incluso semanas, pero es la única forma de quitar el posible trauma que el perro haya sufrido. Una vez superado el trauma, el ladrido desaparecerá.

(5) Por último, si tu perro ladra porque inconscientemente le adiestraste a hacerlo, sólo tienes que andar el camino opuesto:

Cada vez que tu perro ladre a alguien, corrígelo con un toque en el costado o en el cuello. Cuando lo repitas en varias ocasiones, el perro entenderá que lo que antes te gustaba, ahora ya no te gusta.

Por supuesto, recuerda que siempre debes mantenerte firme y calmado cuando trates de reeducar a un perro.

Los canes siguen a los líderes que dominan las situaciones. Si no, son ellos los que tratan de resolverlas. Encuentra el motivo por el que tu perro ladra, proponte solucionarlo, y soluciónalo con determinación.

Una última consideración

Si te estás preguntando porqué no apunto aquí la agresividad como una posible causa del ladrido, te diré que la agresividad no propicia el ladrido en ningún caso, sino que los motivos antes expuestos, motivan la agresividad (y la mejor muestra de ello es que dos perros, justo antes de pelearse, no ladran).

Así que, solucionando las motivaciones anteriores, solventarás la posible agresividad que desarrolla tu perro tras el ladrido.