zarpa de gato

¿Tu gato te araña cuando lo acaricias?

La torpeza humana (desde el punto de vista del gato) al no hacer caso del lenguaje corporal del animal provoca que algunas personas reciban un arañazo o un mordisco de vez en cuando, como resultado de malinterpretar las señas del gato de “ya basta”.

El clásico ejemplo de esto es cuando el gato, que está recibiendo una buena dosis de caricias, “de repente” captura la mano que lo mima con sus garras y colmillos, para sorpresa y terror del dueño de la mano.

De hecho, estos ataques casi nunca son repentinos. Antes de morder o arañar, el gato nos ofrece sutiles señales (al menos para nosotros) de la creciente intolerancia. La primera de ellas: la cola inmóvil y rígida o cuya punta se estremece.

A menudo el problema empieza con caricias en la barriga del gato, que es una zona muy vulnerable.

Puede que tu gato que ofrezca amorosamente la barriga para que se la mimes, pero que cuando empieces a hacerlo se sienta incómodo. A la mayoría de los gatos no les gustan los mimos en la barriga, aunque hay excepciones a esta regla.

Observa las señales corporales de tu gato: Si su cuerpo se tensa o la cola empieza a moverse, deja de acariciarle de inmediato. Hacerlo te ahorrará más de un rasguño o mordisco y además hará que tu gato sea más tolerante contigo.

Tienes más información en esta guía básica sobre el lenguaje de los gatos. Seguro que te interesa.

Iagen de Maia C