gato en navidad

Una mascota NO es un buen regalo. Piensa en otro.

Por lo general, quien regala una mascota lo hace con la intención de alegrar a su futuro dueño y, quizás también, con la de encontrarle un hogar a un animal que lo necesita.

La intención es buena. Pero ese gesto generoso puede acabar perjudicando, tanto a la persona que recibe el animal como al propio animal.

Un animal no es un regalo. Es una responsabilidad.

Responsabilidad y libertad están íntimamente unidas. Al darle un animal a otra persona, le estás dando una responsabilidad que él/ella no ha elegido libremente.

Le das la responsabilidad de proveer de alimento, cuidados y otras atenciones a un ser vivo. Una responsabilidad que dura indefinidamente y que, quizás, el dueño no esté en condiciones de asumir.

Ante la novedad del regalo, el dueño cuida del animal durante una temporada. Después, se aburre. O llegan las vacaciones. O se cansa del comportamiento del animal. Y viene el abandono.

Por fortuna, no ocurre siempre. Pero el porcentaje de abandono de animales es alarmantemente alto. Podría disminuir si tomásemos conciencia de que una mascota es un ser vivo. No un juguete, un capricho, una bonita novedad.

En España somos líderes europeos en abandono de animales. Más de 137.000 se abandonan cada año. Una vergüenza.

A buen seguro, algunos abandonos de mascotas podrían evitarse si dejamos de considerarlas un regalo.

Me encantaría tener un perrito

Eso dice una persona de tu entorno, a quien le apetece la idea después de ver una bonita escena entre un perro y su dueño.

Pero eso no significa que quien dice: “Me encantaría tener un perrito”, quiera tenerlo de verdad, ni que esté preparado para tenerlo.

Allá vas tú, con la mejor intención del mundo, regalándole un cachorrito para compartir juegos y cariño. Al hacerlo, quizás desconoces cuestiones importantes:

  • Si el animal elegido cuadra con los gustos y necesidades del futuro dueño.
  • Si tiene problemas (o no) para convivir con animales ahí donde reside.
  • Si tiene tiempo actualmente para dedicarle al animal.
  • Si tiene dinero para atender sus necesidades.
  • Si quiere esa responsabilidad para toda la vida.

La única persona que puede elegir qué mascota quiere y cuándo la quiere es la que va a hacerse cargo de ella. El dueño es quien ha de tomar la decisión, libre y responsablemente.

Una mascota puede ser un buen regalo sólo cuando la iniciativa sale del dueño, es consciente de la responsabilidad que va a asumir y está preparado para asumirla. Sólo entonces.

Es como cualquier otra relación. Una de amistad, en este caso. Y los amigos no pueden regalarse. Uno mismo los elige, ¿no te parece?